Un lunar es una lesión benigna formada por las células que sintetizan el pigmento de la piel o melanocitos. Existen lunares presentes al nacimiento, pero lo más común es que aparezcan durante la infancia o la adolescencia y algunos de ellos desaparecerán espontáneamente con la edad.
La posibilidad de que un lunar tenga una transformación maligna es real, pero es muy poco probable. La autoexploración ha demostrado eficacia en la identificación temprana de cáncer de piel.
Los signos que tienen que llamar la atención en un lunar se definen por las iniciales ABCDE. Y resume los principales signos de alerta:
Los lunares localizados en zonas sometidas a frecuentes traumatismos o roces ( palmas, plantas de los pies), son extirpados con mayor frecuencia y se aconseja extirpación cuando se localizan en zonas de difícil control o seguimiento como en la región genital.